martes, 11 de agosto de 2015

Edipo y el enigma de la Esfinge.

Los dioses del Olimpo eran muy severos con todo aquel que los defraudaba. Algunos, como Hera, tenían un carácter tan vengativo que no perdonaban jamás una ofensa. En cierta ocasión, Hera decidió castigar a los habitantes de Tebas por un crimen cometido en la ciudad, y se sirvió de la Esfinge para conseguirlo.


La Esfinge era un monstruo colosal que había nacido en el corazón de África. Tenía cabeza y torso de mujer, patas de león, cola de serpiente y unas enormes alas de águila. Hera le ordenó que se apostara en un desfiladero situado en el camino de Tebas, por el que tenía que pasar por fuerza todos los que iban a la ciudad. En cuanto se acercaba un viajero, la Esfinge le cerraba el paso y le obligaba a detenerse. 
Hera

-Si quieres seguir adelante –le decía con voz muy dulce-, deberás responder a un acertijo.

Al viajero lo invadía entonces un miedo atroz. Con un nudo en la garganta, preguntaba:

-¿Y qué pasará si no atino con la respuesta?

-Que no tendré más remedio que castigarte por tu completa ignorancia.

La Esfinge, con la voz más dulce que pueda imaginarse, pronunciaba entonces su enigma, que decía así: 


 Sólo tiene una voz,
y anda con cuatro pies por la mañana,
dos al mediodía y tres por la noche.
Cuantos menos pies tiene, más veloz corre.
Si lo conoces, te ama, pero si no lo conoces,
lucha contra ti y te destruye.

Ante la enorme dificultad del enigma, el viajero empezaba a sudar y a temblar de miedo. Aunque hacía todo lo posible por encontrar la respuesta, los minutos pasaban en vano, pues el mismo terror le impedía pensar con claridad. La Esfinge, mientras tanto, esperaba impasible, como si no tuviera prisa alguna, pero, al cabo, rompía su silencio para decir:

-No sabes la respuesta, ¿verdad?

El viajero ni siquiera contestaba. ¿Para qué iba a decir nada si ya sabía que su muerte era irremediable? Entonces, la Esfinge estiraba los brazos, acercaba las manos al cuello del viajero y apretaba con todas sus fuerzas hasta estrangularlo. Y, cuando notaba que su presa había dejado de respirar, se lanzaba sobre ella y la devoraba sin compasión.


Durante cierto tiempo, la Esfinge sembró el terror en el camino que llevaba a Tebas. Los labradores de la zona dejaron de pasar por el desfiladero, y los mercaderes de otros lugares renunciaron a viajar a la ciudad. La Esfinge, pues, empezó a pasar hambre, así que algunos días volaba hasta Tebas en busca de alguna víctima fácil. Solía sentarse en lo alto de las murallas de la ciudad y, en cuanto aparecía alguien, se abalanzaba sobre él. Fueron muchas las ocasiones en que las calles y plazas de Tebas quedaron regadas por la sangre de un niño que jugaba en un caballo de madera, de un labrador que iba al mercado a comprar un cántaro o de una muchacha que había salido a pasear en compañía de sus amigas. Nadie podía evitar los ataques de la Esfinge, y todos los habitantes de Tebas asumieron con resignación que podían ser devorados por el monstruo el día menos pensado. La única manera de acabar con el peligro era resolver el oscuro acertijo que la Esfinge proponía a los viajeros, pero nadie parecía capaz de llevar a cabo una hazaña tan extraordinaria.

Las cosas cambiaron de repente gracias a un forastero llamado Edipo. En realidad, Edipo había nacido en Tebas, aunque él mismo no lo sabía, porque se había criado lejos de la ciudad. Cuando era un recién nacido, sus padres fueron advertidos de que aquel niño les iba a acarrear muchas desgracias, así que decidieron abandonarlo en el monte. Por fortuna, unos pastores lo encontraron y le salvaron la vida. Edipo era muy inteligente, y confiaba tanto en su sabiduría que acudió a Tebas sin más propósito que resolver el enigma de la Esfinge. Al ver que un forastero se acercaba, la Esfinge se interpuso en su camino y le preguntó: 

-¿Adónde vas, viajero?
-A Tebas –respondió Edipo con voz firme.
-Pues no pasarás de aquí a no ser que me des la respuesta a un acertijo.
-Dímelo y trataré de responder.

Entonces la Esfinge dijo:

Sólo tiene una voz,
y anda con cuatro pies por la mañana,
dos al mediodía y tres por la noche.
Cuantos menos pies tiene, más veloz corre.
Si lo conoces, te ama, pero si no lo conoces,
lucha contra ti y te destruye.

Edipo escuchó el enigma con la mayor atención, esforzándose por desentrañar su oculto sentido. Intentó abstraerse y olvidarse de la Esfinge, pero, aun así, no lograba dar con la solución.

Al final, recogió un palo que vio a la vera del camino, trazó con él un círculo en el suelo y se metió dentro, pues pensaba que de esa manera podría aislarle de todo lo que le rodeaba y concentrarse mejor. Edipo se pasó más de una hora en el interior del círculo, pensando sin descanso, y al final, con voz clara y potente, dijo:

-La solución a tu enigma es el hombre. El hombre tiene una voz con la que habla. Por la mañana, es decir, cuando es un recién nacido, va a cuatro patas como los perros, porque gatea.

Luego, cuando llega a adulto y se encuentra en el mediodía de su vida, camina sobre sus dos pies y es capaz de correr a gran velocidad. En cambio, por la noche, cuando envejece, se apoya en su bastón, su tercer pie, y anda con dificultad. Además, el hombre debe abrir los ojos de la mente y el corazón para conocerse a sí mismo: si se conoce bien, se convierte en su mejor amigo, pero, si no llega a conocerse, se transforma en su peor enemigo y se destruye a sí mismo.

La cara de la Esfinge, que siempre se mostraba impasible o falsamente dulce, adquirió de pronto un gesto áspero. Edipo había descifrado el enigma, y la Esfinge no supo aceptar su derrota. Sus ojos se volvieron rojos de rabia, sus garras empezaron a temblar y su cuerpo entero se tensó como una cuerda que soporta un peso enorme, pues la ira le quemaba por dentro como una llamarada. Al final, la Esfinge perdió el control sobre sí misma y se quitó la vida arrojándose desde la cima de la montaña.



Edipo, feliz con su victoria, siguió su camino hacia Tebas, adonde llegó en el momento más oportuno, pues aquel mismo día había muerto el rey de la ciudad. Los habitantes de Tebas nombraron a Edipo su nuevo monarca para agradecerle la ayuda impagable que les había prestado. Parecía que Edipo lo tenía todo para ser feliz, pero, tiempo después, vivió una gran tragedia y acabó arrancándose los ojos de pura desesperación. Sucedía que aquel hombre tan inteligente no se conocía a si mismo tan bien como creía… Pero ésa es otra historia.

6 comentarios:

  1. ¡Hola! ^^
    No conocía la historia aunque el acertijo lo había oído en algún sitio así que me suena mucho. Muy interesante.
    ¡Un besito♥

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Hola Denis! Me alegra saber que te ha gustado. En cuanto lo leí, también me sonaba bastante el acertijo ^^
      ¡Gracias por leerlo y comentar!
      Besitos :D

      Eliminar
  2. ¡Hola!
    Siempre me gusta leer esta parte del mito de Edipo. La otra ya no tanto, pero es lo que tienen los mitos griegos, no pueden ser tan dulces como el azúcar jeje.
    ¡Besos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Hola Literatómana! ^^
      Te entiendo, y estoy totalmente de acuerdo.. hay mitos que dejan a uno con escalofríos por algunas situaciones poco "delicadas", pero son así. Sin embargo, son sabios en algunos aspectos y eso me gusta.
      Me alegro de que te haya gustado, ¡Gracias por leerlo y comentar!
      Besitos!! :)

      Eliminar
  3. ¡Yo ya lo al había oído! De pequeña, miraba un programa que se llamaba "Una mà de contes" (es catalán) dónde ilustraban todo tipo de historias y un día salió ésta, que se quedó muy grabada en mi mente. No me acordaba cómo se llamaba el protagonista. Ahora ya lo sé jejeje qué ilusión me ha hecho volver a leerlo.
    ¿Podrías escribir la continuación de la historia? Esa en la que has dicho que Edipo se quita los ojos. Es que creo saber cuál es, pero no estoy segura. Me pica la curiosidad :')
    Besos <3

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Rut! me alegra saber que te ha gustado rememorar esta historia :D
      jaja bueno.. aún tendrás que esperar un poco, ya que publico los mitos con menos regularidad que las reseñas, pero anoto tu petición y la tendrás por aquí ;)
      ¡Gracias por leerla y comentar!
      Un abrazo!

      Eliminar